Ante la situación que estamos viviendo, nuestra gran preocupación es cómo ayudar a fortalecer el batallón de células, organismos y proteínas que luchan contra los gérmenes.

¿Cuándo sospechar que nuestras defensas están bajas?

Tenemos que escuchar de forma activa a nuestro cuerpo, ya que es importante prestar atención a las señales que nos envía cuando empieza a debilitarse y que debemos aprender a descifrar para saber qué nos ocurre. Dolores articulares, cansancio, fragilidad del cabello, diarreas persistentes, náuseas… pueden indicar que nuestro sistema inmunológico está débil y no puede protegernos ante agresiones externas.

Si ignoramos estas pistas, también lo hacemos de un síntoma de una posible enfermedad o infección que esconde algo más grave.

Una buena estrategia para aumentar nuestra inmunidad y ayudar a nuestro organismo a estar menos expuesto a contagiarse por un virus o bacteria la encontramos en nuestra alimentación. Una dieta variada con una proporción adecuada de todos los nutrientes nos garantiza un equilibrio interno a la vez que sirve como escudo protector. Lo esencial es seguir una dieta rica en antioxidantes y micronutrientes basada en nuestra dieta mediterránea donde predominen principalmente las frutas, las verduras y las hortalizas.
Además, la reducción de consumo de grasas aumentará la respuesta inmunológica. Se recomienda incluir grasas monoinsaturadas, presentes en el pescado azul, frutos secos, aceite de oliva, girasol o soja. Y, por último, y no menos importante, incluir la ingesta de productos lácteos fermentados como el yogur o kéfir, que contribuyen también al aumento de las defensas.

¿Qué nutrientes ayudan a fortalecer el sistema inmunitario?

  • Vitamina C: Kiwi, cítricos, fresas, espinacas, coliflor, brócoli, tomate, col…
  • Vitamina E: Aceite de oliva y girasol, cereales, vegetales de hoja verde, frutos secos como las nueces, semillas…
  • Vitamina A: Mantequilla, nata, huevos, lácteos, albaricoque, cerezas, melocotón…
  • Vitamina B6: Carne, pescado como el salmón o atún, vegetales verdes, legumbres…
  • Hierro: Hígado, carne, pescado y huevos.
  • Zinc y selenio: Carne, pescado, nueces, cereales …

Además de equilibrar nuestra alimentación, es recomendable…

  • Hacer ejercicio de forma regular. En tiempos de confinamiento en casa, hay una infinidad de ejercicios fáciles y prácticos que se pueden llevar a cabo sin necesidad de material, sólo con el propio cuerpo. Es una buena opción participar en clases virtuales de body combat, gap, abdominales, pilates…guiadas por profesionales del deporte a través de canales online y aplicaciones móviles.
  • Bailar nos aportará bienestar físico y mental, eliminando el estrés, y servirá para mantener el tono muscular, mejorar la resistencia cardiorrespiratoria, trabajar en la coordinación… Ya que la falta de movilidad puede llevarnos a la rigidez articular, pérdida de fuerza muscular…y sobre todo afectar a nuestro estado mental.
  • No olvides una buena hidratación. El agua ayuda a eliminar toxinas del cuerpo y mantiene las mucosas húmedas, así previene que los gérmenes del resfriado o gripe, se adhieran a las paredes de la nariz y pulmones
  • Evitar el consumo de tabaco y bebidas alcohólicas.
  • Respetar el descanso nocturno y dormir entre 6 y 8 horas. Algunas células del sistema inmune se producen mientras dormimos.

 

 

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