Desde el punto de vista de la Gestalt (la corriente de psicología humanista creada en la década de 1940 por el psiquiatra y psicoanalista alemán Fritz Perls), la prevención de la salud psicosocial en la empresa se puede trabajar desde diferentes aspectos.

Un aspecto fundamental es la conciencia corporal. Irónicamente, en una época obsesionada con el fitness, uno de los fenómenos más extendidos y, sin embargo, del que somos menos conscientes, es la desconexión de la mayoría de personas con nuestro cuerpo. Experimentamos sensaciones o dolores, pero no hemos aprendido a identificar la expresión física de las emociones.

La consecuencia es que muchas veces vivimos “en piloto automático”. La conciencia corporal es vital para reconocer nuestros pensamientos, sentimientos y emociones y llevarnos a la acción. Identificar nuestro mundo emocional, a través del cuerpo, nos lleva a contactar con nosotros mismos y proporciona información de qué nos está pasando en cada momento.

Una buena gestión de las emociones implica, en primer lugar, reconocer que existen, y, sobre todo, darnos el permiso de expresarlas: esto último muchas veces es más difícil de lo que se podría pensar en el ámbito laboral.

En la medida en que la interacción con los demás se pueda hacer desde una gestión emocional sana, conseguiremos conocernos mejor a nosotros mismos y, por tanto, establecer una relación consciente con el otro. En dicha relación me hago responsable de lo que soy y siento. Puedo identificar las conductas que me limitan y evitar obstáculos tanto en mis relaciones personales como laborales.

Sin conciencia corporal, por tanto, no tendremos una correcta percepción de nuestra realidad interna y externa, lo cual abre la puerta a los problemas de relación, con uno mismo/a y con el entorno.

Las emociones en el ámbito laboral

Podría parecer que esto forma parte del ámbito privado del crecimiento personal y no tiene vinculación con el mundo de la empresa. Al contrario, cobra especial relevancia en el entorno laboral, en el que pasamos la mayor parte del día. La desatención de estos aspectos dentro de las organizaciones está en el origen de brotes de malestar, estrés, burnout y otros estados emocionales que derivan en mal ambiente, conflictos y bajas laborales.

Una forma eficaz de mejorar a bajo coste el clima laboral, incrementar la productividad y prevenir situaciones disfuncionales a las que, además, las mujeres son especialmente vulnerables, es destinar recursos y espacios para trabajar regularmente en grupo estos factores en el marco de las acciones corporativas de prevención de riesgos o de la formación interna.

Los formatos son diversos y adaptables a cada organización, pero tendrán siempre algo en común: establecer encuentros para las mujeres en el contexto profesional orientados a desarrollar el autoconocimiento y los potenciales personales, a fin de relacionarse con el entorno de una forma más saludable.

La inversión en tiempo y económica que se realice para dotar a las personas de herramientas para gestionar de forma autónoma su salud psicosocial, reconocer sus capacidades, inevitablemente redundará en un ahorro de los costes derivados de conflictos y bajas, y aportará a corto y medio plazo beneficios en forma de productividad y mayor armonía en los equipos de trabajo.

Artículo escrito por Silvia Mota. Terapeuta Gestalt terapiayalternativa@gmail.com