Artículo publicado por Marta Grañó, profesora en ESADE – Consultora y formadora en Iniciativa Emprendedora.

Y tú, ¿qué quieres hacer?

Esta es la pregunta que me formulaba alguien muy especial hace unos días.

Sorprendentemente, me quedé en blanco. No es que no tenga cosas por hacer –que, por supuesto, las tengo-, sino que probablemente no las he verbalizado como una lista de objetivos concretos en mi futuro próximo y, por ello, no fui capaz de responder con claridad y rapidez a la pregunta. Creo que este es un tema que pasa con demasiada frecuencia, sabemos qué es lo que deseamos, pero no lo concretamos en acciones concretas, ni le ponemos fecha ni trazamos un plan para conseguirlo. Y así, resulta difícil conseguir objetivos.

¿Qué queremos hacer las mujeres en el mundo?

Estoy convencida de que las mujeres deseamos tener una posición de igualdad en el mundo.

La mitad de la población mundial son mujeres y, sin embargo, la presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad en el mundo político y empresarial es muy distinta a  este porcentaje. De los 195 jefes de Estado que existen, solo 17 son mujeres. Las mujeres ocupan tan solo el 20% de los escaños parlamentarios de todo el mundo. Y en el mundo empresarial, los datos sobre el número de mujeres en puestos directivos son aún peores. En la lista Fortune 500 solo aparecen 22 CEO’s mujeres, una tasa del 4,4% de los puestos de liderazgo en el mundo empresarial. La desigualdad se repite también en la retribución salarial: en Europa, las mujeres perciben de media un 16% menos que sus colegas masculinos.

Si creíamos que llegaríamos a alcanzar la igualdad en el siglo XXI, de momento no lo hemos conseguido. Los avances en materia de igualdad son tan débiles que, si se mantiene la misma velocidad, necesitaremos 170 años para conseguir un mundo en igualdad. Son los resultados que nos ofrece el informe Global Gender Gan Report 2016 del Foro Económico Mundial, a partir del análisis que hace de cuatro factores determinantes: la educación, la salud, las oportunidades económicas y el poder político.

La necesidad de liderazgo femenino

Son muchas las instituciones internacionales que advierten de la necesidad de que emerja un auténtico liderazgo femenino, no solo por una cuestión de justicia social, sino también por una cuestión de que la diversidad enriquece, y el modo de trabajar de las mujeres es distinto, así como hoy sabemos también que el cerebro femenino es diferente del masculino -en el femenino destacan aspectos como la intuición, la empatía o el trabajo en equipo-, por lo que las organizaciones y la sociedad ganan al incorporar el talento femenino.

Si estamos convencidas de que debemos hacer emerger el liderazgo femenino, será cuestión de ponerse manos a la obra y trabajar con más fuerza por la igualdad de género. Solo con plantear grandes objetivos no vamos a conseguir que se cumplan. Detrás de estos objetivos, debemos empezar a determinar medidas concretas para adelantar . Analizar la realidad de lo que está ocurriendo es siempre necesario, aporta información sobre la situación actual y permite decidir sobre medidas a tomar sobre datos objetivos. Soy una firme convencida de la necesidad de medir los impactos de las acciones, “lo que no se mide, no se puede controlar“. Es necesario plantear medidas en positivo para mejorar en este ámbito y ser exigentes con su cumplimiento.

Será cuestión de hacer la lista de lo que quiero hacer, para ponerle fechas y dibujar mi plan… y lo mismo sucede con  la igualdad de género, ya va siendo hora de que le pongamos medidas concretas, con fechas y una estrategia clara, porque está claro que, de momento,  no lo estamos consiguiendo.

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